Portada arrow Historias arrow Humor arrow Chistes de Octubre
Chistes de Octubre PDF Imprimir E-Mail
Jaimito corre a informarle a la madre:

"Mamá, mamá, yo vi a papá haciendo algo con la sirvienta".

"Sí, ¿y qué más?"

"Bueno, él la estaba besando y tocándola; luego fueron al despacho, la montó en el escritorio, le quitó la ropa interior y le metió el..."

"Bien, hijo, este domingo, en la cena familiar, se lo cuentas a todos para que lo sepan".

Llega el domingo por la noche, toda la familia está sentada dispuesta a cenar, y le dice la madre a Jaimito que lo cuente.

"Mi papá estaba besando a la sirvienta y tocándola; luego se la llevó al despacho, la montó encima del escritorio, le quitó la ropa interior y le metió el... el... Mami, ¿cómo se llama lo que tú le chupas al chofer?" Un hombre murió y fue enviado al infierno. Allí encontró al diablo, quien le dijo que acababan de introducir algunas mejoras y que ahora cada nuevo inquilino podía elegir entre tres tipos de tortura. El demonio le explicó que estas torturas corrían en ciclos de mil años y que podía elegir en cuál ciclo empezar.

El tipo fue conducido por el diablo a la primer sala de torturas donde un hombre estaba siendo azotado con cadenas.

"Paso al siguiente", dijo el fulano.

En la siguiente sala, un hombre estaba colgado de los brazos y lo estaban azotando con un látigo con puntas de hierro. El tipo sacudió la cabeza en señal de disgusto.

Finalmente, pasaron a la última sala, donde otro hombre estaba atado a la pared, totalmente desnudo. Una mujer escultural le estaba prácticando sexo oral. El tipo indica:

"Sí, sí, aquí es donde quiero empezar".

El diablo le preguntó:

"¿Estás seguro? Te recuerdo que esto va a durar mil años".

"Sí, estoy seguro. Éste es el lugar".

"Bueno", acepta el demonio encogiéndose de hombros.

El diablo caminó hasta donde estaba la hermosa rubia, le tocó el hombro y le dijo:

"Ya llegó tu reemplazo".

María era la más sabrosona del pueblo, la que mejor lo meneaba, la que se los echaba a todos. Un día llega a su casa y su mamá le cuenta que no hay nada que comer.

"Tranquila, mamá ahorita salgo y consigo algo".

En lo que sale, ve venir a lo lejos al bobo del pueblo con tres gallinas y piensa:

"Listo, a este idiota le quito las gallinas".

Se arregla el pelo, los pechos y se acerca al tipo:

"Hola, ¿por qué no me regalas esas gallinas?"

"No, esas son mis gallinas".

María le insiste con voz dulce:

"Anda, regálame las gallinas".

El bobo le replica:

"No, esas son mis gallinas".

Ella sigue insistiendo hasta que el tipo le propone:

"Bueno, si me dejas mamarte un seno te doy una gallina".

Indignada, la chica le contesta:

"¡Estás loco! Por una gallina, no"

"Bueno, entonces me voy".

María al recordar a su familia cede:

"Está bien, vamos a aquel árbol".

Se saca un seno y el sujeto comienza a chupar:

"Much, much, much".

Después de eso, la joven se arriesga:

"¿Por qué no me das otra gallina?"

"No, esas son mis gallinas".

"Anda, dame otra gallina", insiste.

"Bueno, si te dejas chupar otro seno".

"Caramba, está bien, total ya me chupaste una".

María se saca el otro seno y el bobo:

"Much, much, much".

Mientras el hombre estaba en lo suyo, María le dice:

"Dame la otra gallina, ¿qué vas a hacer con una sola? ¡Anda!"

"Bueno, si te dejas chupar la cucha".

La mujer se queda pensando y acepta:

"Está bien, vale".

Y el bobo empieza a chupar; María comienza a agitarse, a gemir y gritar. Toda excitada le suplica:

"¡No aguanto, métemelo, bobo! ¡Métemeloooooo!"

"Si me das las tres gallinas".

Juanita y Pepe estaban por comprometerse en matrimonio. Pero antes de aceptar, ella pensó que sería prudente confesarle que, debido a una enfermedad infantil, sus senos no se habían desarrollado normalmente y, debido a eso, se le habían quedado de un tamaño equivalente a los de una niña de doce años.

Al enterarse de su secreto, Pepe le aseguró que no tenía de que preocuparse, que el amor que sentía por ella estaba por encima de esa contrariedad. Y ya que estaban en eso de las confesiones, pensó que también sería propicio contarle un secreto que escondía por muchos años. La miro a los ojos y le dijo:

"Mi amor, tengo que decirte que tengo el pene del tamaño de un recién nacido. Espero que esto no sea problema".

Ella le contestó que el tamaño de su pene no sería ningún problema, porque lo amaba tanto que buscaría la manera de solucionar ese 'pequeño' problema.

Se casaron, y al llegar al hotel donde pasarían su luna de miel, inmediatamente comenzaron con los manoseos y caricias. En eso, al introducir Juanita su mano en los calzoncillos de Pepe, soltó un grito ensordecedor y salió corriendo de la habitación. Alcanzándola, Pepe, asombrado, le preguntó qué era lo que le había pasado. Todavía agitada, la chica le contestó:

"¡Me mentiste, me dijiste que tenías el pene del tamaño de un recién nacido!"

"Es verdad, cariño, lo tengo del tamaño de un recién nacido: pesa tres kilogramos y mide 48 centímetros de largo".

Va Manolo a una farmacia:

"Oiga, me puede vender un preservativo porque esta noche voy a cenar con la familia de la chica con la que salgo desde hace tres meses y después, a ver si cae".

Mientras el farmacéutico lo atiende, Manolo se queda pensando y dice:

"Bueno, mejor me pone dos porque esta chica tiene una hermana que no está nada mal e igual cae también".

El farmacéutico regresa por otro preservativo y Manolo dice:

"Bueno, mejor me va usted a dar tres porque la madre es una cachonda que pone los cuernos a su marido y ya metidos en harina..."

LLega la hora de la cena y aquí tenemos al Manolo comiendo sin quitarse la gabardina, con el cuello subido y la cabeza agachada. Al acabar, cuando han salido de la casa, va la chica y le dice:

"¡Manolo, no sabía que eras tan tímido!"

"Ni yo que tu padre era farmacéutico".

Una viuda rica y solitaria decidió que necesitaba otro hombre en su vida y puso un anuncio que decía:

VIUDA MILLONARIA BUSCA UN HOMBRE PARA COMPARTIR SU VIDA Y FORTUNA, CON LAS SIGUIENTES CARACTERISTICAS:

1. QUE NO ME GOLPEE
2. QUE NO SA VAYA NUNCA DE MI LADO
3. QUE SEA EXTRAORDINARIO EN LA CAMA

Por varios meses, su teléfono sonó incansablemente, el timbre de la puerta sonaba sin cesar, recibió toneladas de cartas, pero ninguno de los hombres parecía cumplir sus requisitos.

Un día el timbre sonó nuevamente. La mujer abrió la puerta para encontrar un hombre sin brazos ni piernas. Perpleja, le preguntó, "¿Quién es usted y qué desea?"

"Hola. Su búsqueda ha terminado. Yo soy el hombre de sus sueños. No tengo brazos, así que no puedo golpearla, y no tengo piernas, así que no puedo alejarme de su lado."

"Muy bien, pero ¿qué le hace pensar que sea tan extraordinario en la cama?"

"¿Cómo cree que hice sonar el timbre?"

Un tipo pasado de peso había probado todos los métodos habidos y por haber para adelgazar, desde las famosas fajas reductivas hasta los jabones quemagrasa, hasta que un día leyó el siguiente anuncio en el periódico:

¡ADELGACE CON PLACER!
Paquetes:
1.- 10 kilos en cinco días.
2.- 20 kilos en tres días. (No amateurs)
3.- ¡30 kilos en un día! (Sólo profesionales)

El tipo decidió comunicarse al teléfono de la empresa para probar la última moda para adelgazar, y pidió el primer paquete.

Al día siguiente tocaron a su puerta en la mañana y al abrir encontró a una chica con un cuerpazo, en bikini, con zapatitos deportivos y un letrero que decía "si me alcanzas, SOY TUYA."

El tipo se puso a corretarla como desesperado por toda la colonia hasta que la alcanzó e hicieron lo que tenían que hacer. Y así durante cinco días.

Al pasar los cinco días, el hombre se pesó en la báscula y sí, definitivamente había bajado 10 kilos. Entonces habló a la compañía y dijo:

"Señorita, deseo que me envíe el paquete número dos. ¡Quiero bajar 20 kilos en tres días!"

"¿Está seguro señor? No es apto para amateurs ni cardiacos."

"Sí, señorita. Estoy seguro."

Al día siguiente, en la madrugada, tocaron a su puerta y al abrir se encontró a una mujer escultural totalmente desnuda, excepto por sus zapatitos deportivos y un letrero que decía: "Si me alcanzas, SOY TUYA."

El tipo la correteó por toda la ciudad hasta que la alcanzó e hicieron el amor como locos. Y a los tres días... ¡30 kilos menos!

Entonces, el tipo decidió pedir el paquete para profesionales... ¡30 kilos de un jalón! Al día siguiente tocaron a su puerta y el tipo, vestido muy sexy y listo para la acción, abrió la puerta y... se encoontró a UN NEGRO con un cuerpazo tipo Arnold Muchasletras con zapatitos deportivos y un letrero que decía: "¡Si te alcanzo, ERES MIO!"
Comentarios (0) >> feed
Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley
Smiley

busy