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La Carretera de Chixes a Bodaya PDF Imprimir E-Mail

Este es un breve resumen del relato que escribí hace unos meses, no importa si me creen o no, a nadie quiero convencer de ello y de hecho he leido cosas mucho peores aquí, pero leanlo, de mi parte puedo asegurarles que pasó.


En resumen un dia recibí un folleto de publicidad en el boulevard anunciando un concierto de varios grupos de rock en Bodoya. Organizamos con mis amigos José, Daniel, Roberto (ellos 3 junto conmigo estudiantes del conservatorio) ademas de Odeth (novia de José) y Cinthya (novia de Daniel) ir en la camioneta de Daniel a Bodoya para esta quedada de sabado noche.



Viajamos ese sabado en la mañana, en Bodoya me dieron otro folleto de una feria, decidimos quedarnos todo el domingo para ir a esa feria, y el relato es el viaje de regreso. Nos quedamos sin dinero para el regreso (digna irresponsabilidad de la edad que teniamos 18-19 años) y solo teniamos opción de cargar gasolina o regresarnos por la autopista. La decisión fue obvia, sin gasolina no ibamos a ningún lado. Asi que pasamos a cargar gasolina a la salida de Bodoya para viajar por la carretara libre a Chixes.

Estabamos todos en la camioneta excepto Daniel, recuerdo que hacia mucho frio y de repente del lado que iba José alguien toco a la ventana de la camioneta, era una anciana que le pedia a José que bajara la ventana, José lo hizo y esta anciana nos dijo que ella nos prestaba dinero, todos nos quedamos un poco perplejos aunque yo estaba segura que lo que queria era pedirnos dinero. Roberto y José con un poco a burla le dijeron que si , que nos prestara dinero, pero la anciana dijo que con una condición "que le cantemos una canción", extrañados y entre risas mas que cualquier otra cosa todos nos miramos, Roberto comenzó a cantar las mañanitas pero la anciana una vez mas dijo "no, asi no, acompañada" haciendo al mismo tiempo un ademan de una guitarra o algo parecido. Con esto mi paciencia llegó al limite y le pedí a Jose que subiera esa ventana. Daniel subió a la camioneta y arrancamos.

El hecho pareció algo raro y asi lo hablamos en la primera media hora de regreso. Despues el cansancio me venció hasta que no supe nada mas.

Desperte por una sacudidas que estaba dando la camioneta, mire a mi alrededor pero aun no estabamos en Bodoya, Daniel algo molesto dijo que se nos habia terminado la gasolina y se aparto a la cuneta de la carretera.

Preocupados planeamos que hariamos, despues de varias sugerencias se determinó que iriamos a buscar gasolina, cada quien saco sus ultimas monedas de la bolsa, juntamos algo asi como $40. Todo esto se decidió porque Roberto dijo que no muy adelante habia una gasolinera, Daniel no quiso dejar la camioneta sola. Asi que José, Roberto, Cinthya, Odeth y yo bajamos de la camioneta con un frio horrible como a las 10 de la noche a caminar por esa carretara obscura para ir a buscar gasolina.

Despues de un buen rato de caminar llegamos a la gasolinera, cargamos con una garrafa vieja de aceite que llevabamos y regresamos, el camino de regreso se me hizo muy largo, la camioneta no aparecia, al fin despues de un rato la vimos, Daniel enojado nos preguntó porque que tardamos tanto, despues el y José se ponen a vaciar la gasolina con un embudo que hicieron con un cartón, lo que vi a continuación fue algo que jamas olvidaré...

...cuando lo mas interesante que había por ver era como José y Daniel vaciaban la gasolina en la camioneta, alguien caminando a orilla de la carretera se acercaba hacia nosotros, mi curiosidad en saber quien era se convirtió en un terror que me paralizó al ver que se trataba de la misma anciana que en la gasolinera en Bodoya nos había ofrecido dinero.

Ahora no hubo risas, no hubo burlas, todos se quedaron paralizados en su lugar, nade se movió, nadie dijo nada, y aun siento el mismo frio correr por mi cuerpo que sentí en ese momento. Simplemente nos dijo que lo que nos estaba pasando era por no haberle cantado una canción., nos miró uno a uno y cuando toco mi turno creí morir, esa mirada penetrante, sin expresión aparente es algo que nunca he podido sacar de mis pensamientos. Después de eso la anciana siguió su camino en una carretara sola, obscura y muy pasadas las 10 de la noche.

Quien era? O que era? Cielos solo espero jamás volver a verla.

Todos inmóviles nos volteamos a ver, de pronto Cinthya se suelta a llorar y con eso todos reaccionan. Admito que si solo hubiera pasado esto habría muchas explicaciones a lo sucedido. Lo que realmente terminó por afectarnos fue lo que pasó a continuación. Yo lo único que deseaba era no estar ahí, Daniel nos dijo que nos subiéramos a la camioneta y con la urgencia de hacerlo, el llanto de Cinthya y lo desesperados que estaban todos yo me sentía acosada por algo. Me subí a la camioneta con tal miedo como si mi vida dependiera de ello. José y Daniel no se subían aun, José fue a la cajuela de la camioneta, aun ignoro para que, escuche que la abrió y de pronto dijo un “no” que me aterró. Supongo que todos volteamos hacia atrás de la camioneta y le preguntamos que pasaba. No contestó, y solo llamó a Daniel, yo francamente no tuve el valor de bajar e ir a ver que pasaba, de verdad no lo tuve. Daniel al llegar ahí comienza llorar, y yo solo me pregunto que esta pasando, que ven, que hay alli detrás. Podría decir que por un momento pasó por mi mente el que Daniel y José nos estuvieran jugando una broma, pero me basto ver, para desechar esa idea, la forma en la que Daniel entró a la camioneta a reclamarnos algo que desde entonces no he logrado explicarme: “Quien puso mi guitarra en la cajuela” fueron las palabras que salieron de la boca de Daniel y que fueron entrando en mi cabeza conforme iba deduciendo lo que eso significaba.

Tuve un momento en que me desconecté por unos segundos al escuchar esas palabras, las ideas comenzaron a vagar en mi mente, recordé el viaje, lo que hicimos, a donde fuimos y en donde estábamos ahora cuando regresé en mi para seguir escuchando a Daniel. Puedo aclarar que cada uno llevó una maleta, pero no más, no una guitarra, eso lo sabía. De nuevo comienzo a vagar en mis pensamientos y en hilar palabras, “cántenme una canción” “dinero para gasolina”, “guitarra” todo eso circuló en mi cabeza por algunos segundos y saqué conclusiones. Justo cuando entrelazaba esas ideas perdida en mis pensamientos escuche un golpe detrás de mi que casi me para el corazón. Era José que había cerrado la cajuela. José se subió a la camioneta junto con Daniel y arrancamos de nuevo.

No tengo que decir que todos ibamos atentos a ver si esta persona aparecia caminando a la orilla del camino pero lo único en lo que podía pensar en ese momento era en llegar a Bodoya, en ya no tener que bajar de la camioneta en otro lugar que no fuera la puerta de mi casa. Volteábamos hacia atrás, hacia los lados, buscando probablemente sin el afán de encontrar, alguna respuesta a lo que estaba pasando, pero nada de eso llegó y seguimos andando los kilómetros que nos separaban de Bodoya.

Al fin llegamos, pero aun faltaban algunas cosas por pasar...

Al fin y de nuevo con el puro olor de la gasolina llegamos a Bodoya. Nos dirigimos a casa de Cinthya. Una vez estacionados en casa de Cinthya todos bajamos, sentía las piernas dormidas, mi ánimo por los suelos, solo volteé a ver la cajuela de la camioneta, si alguien nos había hecho una broma lo había hecho muy bien. Los demás se veían igual que como yo me sentía, fríos, con el miedo en los ojos y las palabras hechas nudo. Cinthya nos pidió que pasáramos un momento a su casa a tomar algo y a calmarnos un poco. Dentro de su casa hablamos por 1era y unica vez de esto los 6 juntos.

Despues decidimos irnos a nuestras casa, pero Daniel no se quiso llevar la guitarra a su casa por un comentario que yo hice insinuando que hariamos si la anciana regresaba por la guitarra.

Para no hacer el cuento largo decidimos irla a dejar al conservatorio, obviamente a esa hora estaria cerrado pero la dejariamos en el patio que da a la calle.

Fuimos José, Daniel, Roberto y yo, Cnthya se quedó en su casa y a Odeth la pasamos a dejar antes de ir al conservatorio.

Ya ahí Jose y Daniel se saltaron la reja y entre Roberto y yo les pasamos la guitarra que no cabia entre las rejas. Con un poco de problemas lo logramos, la dejaron en una esquina, Roberto y yo nos regresamos a la camioneta cuando vemos que Daniel y José se brincan la reja, se suben a la camioneta, de pronto lo que terminó por vencerme piscologicamente, una persona viene caminando por la banqueta, abre la reja y se mete al conservatorio, era ella...

Ha pasado ya mucho tiempo de esto pero mis recuerdos siguen intactos. No pienso describir aqui todo lo que sucedio despues. Con muy pocas personas he hablado del asunto. A raíz de lo sucedido las cosas entre mi grupo de amigos comenzaron a cambiar, se dio un distanciamiento, las parejas terminaron y cada quien tomó su camino, un camino que hasta el día de hoy no nos ha vuelto a llevar al mismo lugar, pero creo que así es la vida, días después de lo sucedido nos reunimos y prometimos nunca hablar de lo ocurrido y parece ser que esa promesa llegó aun mas lejos cuando nunca mas nos volvimos a reunir los 6. Coincidencias? Casualidades? El hecho es que aunque mis amigos lo nieguen, lo sucedido marcó una línea en nuestra relación, un antes y un después.

Dedicado a mis amigos que junto conmigo vivieron esta experiencia.



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