Una poetisa llamada Anne Sexton(Muy Cerda ella hizo el siguiente Poema)
Oh tú máquina de tocino marrón, cuán dulcemente yaces, engordando una libra y media por día, tú, par de calcetines enrollados, tú, pesadilla de perro, tú, con el hocico aplastado pero las orejas extendidas, tus ojos blandos como huevos, cerdo, grande como un cañón, cuán dulcemente yaces. Por la noche estoy tendida en mi cama en el armario de mi mente y cuento cerdos en un corral, marrones, moteados, blancos, rosados, negros, avanzan por la lanzadera hacia la muerte del mismo modo en que mi mente avanza buscando su propia pequeña muerte.

La balada de la masturbadora solitaria
Al final del asunto siempre es la muerte. Ella es mi taller. Ojo resbaladizo, fuera de la tribu de mí misma mi aliento te echa en falta. Espanto a los que están presentes. Estoy saciada. De noche, sola, me caso con la cama. Dedo a dedo, ahora es mía. No está tan lejos. Es mi encuentro. La taño como a una campana. Me detengo en la glorieta donde solías montarla. Me hiciste tuya sobre el edredón floreado. De noche, sola, me caso con la cama. Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío, en la que cada pareja mezcla con un revolcón conjunto, debajo, arriba, el abundante par en espuma y pluma, hincándose y empujando, cabeza contra cabeza. De noche, sola, me caso con la cama. De esta forma escapo de mi cuerpo, un milagro molesto, ¿Podría poner en exhibición el mercado de los sueños? Me despliego. Crucifico. Mi pequeña ciruela, la llamabas. De noche, sola, me caso con la cama. Entonces llegó mi rival de ojos oscuros. La dama acuática, irguiéndose en la playa, un piano en la yema de los dedos, vergüenza en los labios y una voz de flauta. Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada. De noche, sola, me caso con la cama. Ella te agarró como una mujer agarra un vestido de saldo de un estante y yo me rompí como se rompen una piedra. Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar. El periódico de hoy dice que se han casado. De noche, sola, me caso con la cama. Muchachos y muchachas son uno esta noche. Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras. Se quitan zapatos. Apagan la luz. Las brillantes criaturas están llenas de mentiras. Se comen mutuamente. Están más que saciadas. De noche, sola, me caso con la cama.
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