El motor de 3.5l V6 de 306 caballos ahora estará complementado con una caja de cambios de 6 velocidades, en tema de seguridad incluye unos frenos de disco Brembo de 4 pistones en el eje delantero y también de suspensión independiente multi-link, además incorpora unos faros de xenon para mejorar el acabado.
En carreteras lentas, la segunda resulta corta y
la tercera larga. En segunda, con tanta capacidad de aceleración,
se acumula el trabajo porque hay que pasar a tercera cuando la curva
apenas ha concluido y todavía hay que estar trabajando con
el volante. Si se acomete el giro en tercera no se pasa despacio
y al final resulta menos brusco y más placentero. Salvo en
subidas fuertes, hay pocas curvas que compense tomarlas en segunda.
El motor es agradable de utilizar pero no da las
prestaciones que se pueden suponer de sus 280 CV. El Nissan 350
Z tiene una relación entre peso y potencia un diez por ciento
mejor que la del Alfa Romeo 147 GTA, y por tanto debería
acelerar más. Pero en realidad no es así, coincide
en aceleración con coches como el 147, un Focus RS 200 o
un León Cupra R, y no es mucho más rápido que
un Astra Coupé Turbo. Por el contrario, sí lo es ligeramente
más que un Mercedes SL 500.
Las
recuperaciones son normales para un coche con un motor de este tipo,
que pesa menos de 1.500 kg y no tiene desarrollos muy largos. Es
mejor que el 147 GTA y peor que el León Cupra R (que también
recupera mejor que un M3). La velocidad máxima que anuncia
el fabricante se consigue en sexta marcha, a un régimen de
sólo 5.670 rpm, 500 rpm por debajo del régimen de
potencia máxima y 1.000 rpm por debajo del corte.
Sin comparar los datos con otros modelos, la sensación que
percibe el conductor es buena. El motor resulta agradable de llevar
y no se aprecian baches en la gama de revoluciones. Si acaso se
nota que a partir de 4.500 rpm empuja relativamente con más
fuerza que por debajo de ese régimen y lo hace con decisión
hasta el corte, que se sitúa sobre 6.700 rpm.
Ya no hay cupés o descapotables deportivos
con unos 280 CV y tracción posterior por este precio (sí
más potentes o más caros). El Renault Clio 3.0 V6
Renault Sport y el Porsche Boxster S son las dos alternativas más
cercanas. En ambos casos son coches claramente menos potentes y
más caros, en especial el Porsche. Ninguno de los dos tiene
una carrocería cupé, un detalle que no tiene importancia
para algunas personas.
La particularidad del Nissan es que reúne todos los componentes
de un deportivo tradicional: potencia elevada, carrocería
cupé, sólo dos asientos, cambio manual y tracción
posterior. Con estos datos se pueden identificar alguno de los Ferrari
más deseados de todos los tiempos.
El sonido es bronco y claramente de deportivo. A bajas velocidades
se oye mucho el sonido del escape y la transmisión. Al subir
de revoluciones se oye mucho el motor. Y en carretera o autovía,
a velocidades medias, lo que más suena es la rodadura, pero
no de una forma abrumadora, por lo que se viaja con cierta comodidad.
Para quienes escuchen música, la opción de un equipo
BOSE que promete ser atronador por el tamaño de los altavoces
puede resultar muy recomendable. No estoy capacitado para opinar
sobre él.
En el aspecto sonoro se ha conseguido un buen equilibrio.
Suena cuando resulta agradable y no molesta al viajar con tranquilidad.
También en las suspensiones se ha conseguido un buen equilibrio.
Resultan duras pero no incómodas. No son nada secas y absorben
bien las irregularidades del piso. Se nota la dureza y no se puede
calificar de coche cómodo por suspensiones, porque no lo
es. Pero, si no se olvida que se trata de un coche deportivo, sí
se puede afirmar que se ha conseguido un buen equilibrio en la suspensión
entre confort y eficacia.
Tiene una tendencia subviradora muy acusada a la entrada de las
curvas. Esta tendencia que no es molesta en curvas medias y rápidas,
sí resulta incómoda cuando se quiere ir rápido
por carretera con curvas lentas. En curva media y rápida
no resulta molesta porque la velocidad de paso por curva es tan
alta que difícilmente se pondrá en apuros al Nissan
350Z en este tipo de curvas. La velocidad de paso tiene que ser
vertiginosa para empezar a acercarse al límite, por lo que
generalmente parece un coche neutro en curvas rápidas. Sólo
en alguna curva con cambio de rasante a mitad del trazado o alguna
irregularidad en el asfalto se puede notar la tendencia del morro
a seguir recto.
En
curva lenta esta tendencia es más acusada. Primero porque
se pone al coche en un compromiso mayor con más facilidad
para el conductor y segundo porque el trabajo de rotación
que tiene que hacer el coche es mayor. Al morro le cuesta entrar
en la curva y una vez dentro, al acelerar, la tendencia del morro
también es a seguir recto.
Esta
característica se nota especialmente con el control de estabilidad
conectado, pero también al desconectarlo. Siempre que las ruedas
traseras no tengan un deslizamiento excesivo al acelerar (lo que sucede
con frecuencia en segunda), al acelerar en el apoyo mantiene la
tendencia a seguir hacia el exterior, hasta que el eje posterior pierde
motricidad (con el ESP desconectado) y se cruza con relativa brusquedad.
El control de estabilidad no sólo no corrige adecuadamente
el subviraje, sino que mi sensación es que lo acentúa
ligeramente al acelerar (realmente no es así). Cuando el
eje posterior pierde tracción, en algunos casos entra con
excesiva brusquedad después de iniciarse el deslizamiento,
el control de estabilidad deja al coche sin empuje durante un tiempo
que me parece excesivo.
Conducirlo sin control de estabilidad por carretera de curvas requiere
práctica y buenas dotes de conductor, si se quieren exprimir
todas las posibilidades del coche. En segunda hay que dosificar
el pedal del acelerador con cuidado para intentar un suave deslizamiento
que ayude a redondear la curva. El gran problema es que, hasta que
no se consigue el suave deslizamiento, el morro es difícil
de introducir y acelerar de más puede provocar una reacción
demasiado brusca. En tercera la respuesta del eje posterior no es
nunca tan brusca y se conduce con más facilidad.
Con la unidad del 350Z que he probado en esta ocasión
he conducido ya tres Nissan 350Z. En el primero que probé el embrague tenía
el punto de acople en la parte alta del recorrido, lo que no resulta
demasiado cómodo. Uno se acostumbra a ello y al final pasa
prácticamente desapercibido, pero resulta más cómodo
que el punto del embrague se encuentre en un lugar más bajo
del recorrido.
A mi juicio, el problema principal del puesto de conducción
es que la palanca de cambios se encuentra demasiado retrasada con
relación a los pedales y el volante. No resulta una posición
cómoda para realizar ningún cambio, si bien el paso
entre cuarta, quinta y sexta se realiza con normalidad. En cambio,
al pasar de tercera a segunda, las personas que se encuentren cómodas
conduciendo cerca del volante, no podrán mover la palanca
con soltura. De hecho, en dos ocasiones, al pasar de tercera a segunda
erré el cambio y yo creo que el motivo se deba más
a la posición de la palanca que a una dificultad propia de
la caja para recibir la marcha.
A
diferencia de la vez anterior, me sentí cómodo en
los asientos. En el primer 350Z que me subí el respaldo
no mantenía la posición y tenía que estar constantemente
moviéndolo para recuperar la posición inicial. No
me ha vuelto a pasar.
Además, las unidades actuales ya llevan dos roscas en la
banqueta, por lo que puede regularse en inclinación y altura.
Al regularla en inclinación el cuerpo puede quedar mejor
encajado y se mueve menos. El respaldo y la regulación longitudinal
de la banqueta se modifican eléctricamente.
Los asientos sujetan relativamente bien. Entiendo que las personas
más altas quedarán más sujetas que las de estatura
media, ya que el punto previsto para los hombros queda ligeramente
alto. La piel que recubre los asientos no ayuda a mantener quieto
al conductor, que en algunas curvas se llega a mover más
de lo deseado.
El apoyo para el pie izquierdo queda un poco alejado para mi gusto
y no se puede apoyar un pie grande. Si se calza más de un
41, el talón debe apoyarse fuera de la base del reposapiés
y poner el pie de forma oblicua, porque no hay longitud suficiente
para apoyar el talón y la planta.
El botón para desconectar el control de estabilidad está
en el salpicadero, a la izquierda del volante y tapado por el grueso
radio izquierdo del volante (al menos desde mi perpectiva). Al intentar
pulsar ese botón a ciegas, lo más fácil es
darle al botón del lavafaros.
La visibilidad hacia atrás no es buena. Es habitual en este
tipo de coches con la luneta muy inclinada y anchos montantes. Eso
no crea problemas en tráfico abierto, porque entre el retrovisor
interior y los amplios retrovisores exteriores se controla prácticamente
toda la zona posterior. Sí resulta difícil tomarle
las medidas en maniobras y apreciar farolas o postes situados cerca
de los montantes posteriores.