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Poema del Zapador PDF Imprimir Correo electrónico
Atencion a este bonito poema de los zapadores que no tiene desperdicio alguno


Yo era el chaval más humilde, más bueno y más desgraciao

que se firmó en los Padrones de la Travesera de Rastro


Y aunque mi madre era Guapa,según los que trataron,


mi padre, por lo visto, fue de un feo tan exaltado,


que se miró en el espejo y al verse, palmo en el acto


Y esta carita, es la herencia que mis papás me dejaron:


moreno-verde-aceituna, pelos tiesos, cabizbajo


Nadie me llamaba Manolo, que es así como me llamo,


sino el feo, con el nombre de el Feo


me bautizaron las comadres que iban con sus retoños en


los brazos diciéndoles: rey del mundo, tesoro


mi cielo, encanto. Yo jamás supe lo que era


ni de limosna un halago . Y de genio me vengaba


con los chavales del barrio: "pata" en la espinillas,


mohicones, cascotazos, ¡que a éste le quito la gorra¡


¡que tumbo al otro en el barro!! Que polvo de pica-pica


por el "pescuezo" a puñao! Y al que encuentro en una fuente,


le empujo, y al agua pato,Decían que era la piel del diablo


Pero muchas noches se acostaba el Feo llorando.


En amores ¿P´aque voy a meterme en gastos?


le digo a una: ¿ Te invito? Y al verme le dá un colapso.


Pero el sino se presenta cuando menos lo esperamos


a un chaval que bautizaban


a escote los de mi patio,y una madre, que llevaba


escrito en los ojos


el desengaño. Yo, que me muero de pena que me pego tres latigazos


que se me olvide mi cara y en una copla, a la madre


mi corazón le regalo: con esa flor de tu rama,


te voy a hacer una caridad, yo tengo cuatro apellidos


y los cuatro le voy a dar, como si fuera hijo mío


y lo cumplí. A los tres meses yo era un hombre casado


con una mujer fina, buena y de buen trato y con un chavalillo


que sobre los hombros yo me puse a caballo. Los que me llamaban Feo


me lo siguieron llamando y con razón, pero ella jamás se puso ese mote


en sus labios. Y así vivimos tres años sin ella decirme el feo


ni yo recordarle el pasado. Recuerdo que fue un domingo,


yo estaba con el niño jugando. cuando una sombra se nos acercó y me dijo:


¿Está la Rosario? Está para mi le dije, para usted ya la enterraron


y vengo a resucitarla y a llevarme ese "macao" porque lo feo se pega


y usted lo es un rato largo- No dijo más, cayó


como cae un árbol cuando lo siegan los cien cuchillos de un rayo,


pero ella, ella si que me dijo, viendo en tierra aquel guiñapo.


Me lo dijo sin palabras,me miro de arriba abajo de una manera tan fina,


diciéndomelo tan claro que jamás pensé que un mote,


pudiera hacer tanto daño. Los jueces dijeron: -libre-


yo respondí: condenado. ¿A dónde encomiendo mis ojos?


¿Dónde dirijo mis pasos ? y la Bandera de España me dijo:


-A mi, muchacho que yo seré tu madre, y te daré gloria y amparo,


te enseñaré el secreto de andar con la frente en alto


y que estes dispuesto a luchar y morir por un noble ideal.


Y aquí estoy,


con esta carta que hoy ha llegado a mis manos


de un chavalillo que dice: " Papá, tengo tu retrato


me gusta mucho que seas ZAPADOR PARACAIDISTAS


porque con ese uniforme ¡MECACHIS¡ Si que eres guapo!

 


 
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