Leon Tolstoi

Tolstoi

Liev Nikoláievich Tolstói es una de las grandes figuras de la literatura rusa y mundial.

Su biografía es, de alguna manera, una infatigable exploración de aquella sociedad plural y a menudo cruel, que lo rodeaba.

Su vida estuvo comprometida con la lucha por una sociedad más justa. Aristócrata refinado y rico, acabó por definirse como anarquista cristiano, provocando el escándalo entre los de su clase; su sentido de la justicia social hizo que tuviese gran fe en el evangelio, por lo que se enfrentó a la Iglesia ortodoxa y fue excomulgado.

Promotor de reformas sociales, no obtuvo el reconocimiento ni de los radicales ni de los revolucionarios, que siempre lo miraron con recelo. Fue un héroe de guerra en Crimea, pero acabó siendo un pacifista convencido, lo que le granjeó la enemistad del propio zar.

Como teórico y pensador social fue muy discutido, pero lo que nadie le discute hoy es una obra literaria inmensa, una de las mayores de todos los tiempos, donde la epopeya y el lirismo se entremezclan, lo mismo que la guerra y la paz, los lujosos salones y los campos de batalla, las vanaglorias y las penalidades humanas.

Tolstoi

En 1843 ingresó en la Universidad de Kazán, donde se matriculó en la Facultad de Letras, carrera que abandonó para cursar Derecho. Era un mal estudiante y si terminó los estudios fue por su origen aristocrático. Además, según cuenta el propio Tolstói en Adolescencia, a los 16 años carecía de toda convicción moral y religiosa, se dedicaba a vivir la vida, con mucho más interés por el juego, el alcohol y las mujeres que por el estudio. Así fueron sus cuatro años en las universidades de Kazán y de San Petersburgo. En 1847, cansado de la vida disoluta, se retira a su Yásnaia Poliana natal, donde experimenta una profunda sacudida interior al darse cuenta de la miseria de sus siervos que trabajaban sus extensos terrenos. En la Rusia zarista, tener siervos era legal, pero Tolstói decide intentar mejorar sus condiciones de vida.

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Decide entrar en el ejército y lo hace ya como oficial de artillería. Luchó en el Cáucaso contra las guerrillas tártaras y en la guerra de Crimea, donde fue condecorado. Pero, al acabar la contienda, y ver de cerca la ineptitud de los generales, pidió la baja.

Viajó por Francia, Alemania, Suiza... y de allí se trajo las revolucionarias ideas pedagógicas que lo moverán a abrir una escuela para pobres y fundar un periódico sobre temas didácticos. el Yásnaia Poliana.

La enseñanza en su institución era completamente gratuita, los alumnos podían entrar y salir de clase a su antojo y jamás se imponían castigos.

La escuela estaba ubicada en una casa próxima a la que habitaba Tolstói y la base de la enseñanza era el Antiguo Testamento. Esta iniciativa fue mal vista por el poder, y aún lo sería más cuando empezó a propagarse este estilo de enseñanza. Al poco tiempo acabaron siendo prohibidos todos los centros de esta línea educativa, lo que llevó a Tolstói a enfrentarse a los políticos, al estamento militar y al religioso, con la consiguiente marginación a la que se vio sometido

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En 1862 contrae matrimonio con una joven aristócrata, Sofía, a la que casi dobla en edad. Ella, con 18 años, se une a un hombre maduro, con mucha experiencia, pero con un entusiasmo y ansias de justicia propias de un muchacho. Se van a vivir a Yásnaia Poliana, allí nacerán sus 13 hijos y vivirán casi medio siglo en compañía. En los primeros años de matrimonio escribe Guerra y paz, la epopeya de la invasión de Rusia por Napoleón en 1812. El extenso texto de la novela fue copiado siete veces por Sofía, a medida que el escritor corregía.

Guerra y paz fue publicada primero por entregas en la revista El Mensajero Ruso en 1864 y se concluyó en 1869. La construcción de este monumento literario le reportó inmediatamente fama en Rusia y en Europa, porque fue traducido enseguida a todas las lenguas cultas. Tolstói, sin embargo, nunca quiso gozar abiertamente de ese éxito porque en su ascetismo ético consideraba que complacerse en ello estaba muy cerca de la vanidad y de la soberbia, que son horrendos pecados

Al igual que algunos de sus personajes, el final de Tolstói tampoco estuvo exento de dramatismo y el escritor murió en condiciones bastante extrañas. Los últimos años los vivió compartiendo casi todo su tiempo con depauperados campesinos, predicando con el ejemplo su doctrina de la pobreza, trabajando como zapatero y repartiendo limosna. Muy distanciado de su familia, que no podía comprender estas extravagancias, se abstenía de fumar y de beber alcohol, se alimentaba de vegetales y dormía en un duro catre. Al final, concibió la idea de terminar sus días en un retiro humilde y el Tolstói octogenario abandonó su hogar en secreto, con la compañía de su acólito, el doctor Marivetski, que había dejado su rica clientela de la ciudad para seguir los pasos del íntegro novelista. Tras explicar sus razones en una carta a su esposa, partió en la madrugada del 10 de noviembre de 1910 con un pequeño baúl en el que metió su ropa blanca y unos pocos libros.

Estuvieron unos días desaparecidos, hasta que el 14 del mismo mes, al encontrarse muy enfermo, con una neumonía insuperable, se guarecieron en la estación de ferrocarril de Astapobo, y allí murió el gran escritor, convertido ya en un raro mesías.

OBRAS

  • Los cosacos (1863). Fruto de su experiencia en el ejército ruso, en ella compara el cansancio vital de la juventud moscovita, tan decadente, con la vitalidad de este pueblo guerrero, que vive con ilusiones en un escenario natural sano y al aire libre.
  • Sebastopol (1856). Son tres historias basadas en la guerra de Crimea, en la que intervino como oficial del Ejército ruso. Aquí narra experiencias vividas en esa contienda.
  • Guerra y paz. Se publicó por entregas en una revista, entre 1863 y 1869.
  • Ana Karenina (1877).
  • Historias para el pueblo (1885).
  • La muerte de Iván Ilich (1886). Iván Ilich es un pequeño burócrata que fue educado para alcanzar un alto puesto dentro del Gobierno. Sus ideales se van cumpliendo hasta que, al llegar cerca de la posición que siempre soñó, duda de si valió la pena tanto sacrificio, pues después de todo no es feliz.
  • El poder y las tinieblas (1888).